Primer hotel
en abrir sus puertas

* García de la Torre convertido en empresario hotelero gracias al apoyo de Infratur

Por Fernando Martí Brito

En su libro “Cancún, Fantasía de Banqueros” el cronista de la ciudad, Fernando Martí Brito, relata de esta manera el nacimiento del Playa Blanca y hace alusión al hotel Cancún Caribe, considerado entonces como el gigante de la época.



A mediados de 1972 pudo colocarse la primera piedra del primer hotel, el Cancún Caribe. Sin embargo, dadas sus dimensiones (208 cuartos y 23 cabañas), era evidente que no entraría en funcionamiento antes de un par de años. Y, aunque parezca increíble, los turistas comenzaban a llegar. En su mayoría se trataba de excursionistas que en algún lado había escuchado el nombre de Cancún y, con sus mochilas por equipaje, se lanzaban a descubrirlo. Pero también llegaban familias enteras y, de vez en cuando, uno que otro grupo organizado.

Desde luego, no encontraban donde dormir y su estancia se veía plagada de incomodidades. Tal situación fue la que animó a José García de la Torre (director de Consorcio Caribe, la constructora de Cancún) a arriesgarse una vez más: sin pensarlo demasiado pidió a Daniel Ortiz (su segundo de abordo) que elaborara los planos de un hotel mínimo de doce cuartos, construido de madera casi en su totalidad.

Ortiz estaba construyendo una ciudad turística, pero sus conocimientos de hotelería eran nulos. El mismo reconoce que el proyecto era un yerro: “Mucha gente opinó que parecía una caja de zapatos. Afortunadamente no pasó del restirador.”

Realmente, quien en última instancia evitó la edificación fue Antonio Enríquez Savignac. Apenas García de la Torre se presentó a mostrarle los planos, el entonces director de Infratur (hoy Fonatur) detectó sus numerosas fallas. Algunas tenían que ver con la resistencia de los materiales, otras con el diseño del inmueble, algunas más con los problemas de financiamiento y, por último, podían plantearse fuertes objeciones a la rentabilidad de un hotel de ese tamaño. La experiencia demuestra que un hotel de doce cuartos siempre es un mal negocio.

Pero Enríquez Savignac no se había pasado tantos años buscando inversionistas para dejar escapar al primero que apareciera. Antes bien, convenció a García de la Torre de embarcarse en una aventura mucho mayor: un hotel de 72 cuartos en un terreno playero, íntegramente diseñado por los técnicos de Infratur. Y tal oferta incluía un paquete: no solamente el proyecto, sino también el terreno y, de paso, un crédito para levantar el inmueble.

García de la Torre quedó fascinado por la idea. Dado que no contaba con recursos suficientes, se dio a la búsqueda de socios. Uno de ellos fue su sobrino, Diego de la Peña, un renombrado constructor de la ciudad de México, quien contaba entre sus logros la urbanización del fraccionamiento Bosques de las Lomas, considerada una obra de alto grado de dificultad en vista de los desniveles que presentaba el terreno.

Tal fue el origen del primer hotel formal de Cancún, el Playa Blanca, inaugurado en septiembre de 1974. Toda la plana mayor asistió a la ceremonia, pero tanto relumbrón no alcanzaba a ocultar sus precarias condiciones de funcionamiento. Recuerda De la Peña, quien a la postre se convertiría en propietario del hotel” .