
Federico de León Quesada, pionero del periodismo
El periódico Avance Caribe nació en la ciudad de Chetumal en febrero de 1970 bajo la dirección del periodista Fernando Alcalá Bates y de la administración de Federico de León Quesada. Con un costo por ejemplar de 60 centavos, el Avance Caribe que se imprimía en la ciudad de Mérida, duró apenas cuatro años cuando se disolvió la sociedad entre Alcalá y De León.
Para abril de 1974 Avance Caribe y Federico de León emigraron del estado. Hay quienes aseguran que De León y su Avance Caribe se trasladaron a la ciudad de Mérida, lo único cierto es que el 2 de febrero de 1976 el Avance Caribe, de la mano de su autor, volvieron a aparecerse en Quintana Roo pero en esta ocasión lo harían en la naciente ciudad de Cancún y bajo otro nombre: Diario del Caribe.
Por eso es que Federico de León dividió su historia periodística en dos épocas: la de Chetumal y la de Cancún con oficinas y talleres en el edificio Di-Cari, avenida Xel-Ha número 67 esquina con retorno número 7.
El Diario del Caribe era un periódico de ocho páginas tamaño estándar, con un precio de cinco pesos el ejemplar. Miembro de la Cámara Nacional de la Industria Editorial, y al igual que Novedades de Quintana Roo, el Diario del Caribe también logró afiliarse a la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
En realidad el Diario del Caribe no era un periódico de grandes proporciones, su infraestructura era más bien pírrica, a lo más dos o tres personas hacían todo el periódico pero “¡caramba que escándalos armaban!”, comentan quienes todavía recuerdan a este periódico Pionero.
Don “BUS”
Con Federico de León habrían de trabajar otros periodistas como el español Rafael del Pozo y Alcalá, Lorenzo Pacheco González, Jorge Cach Uc, Justo May Correa, todos ellos en diferentes épocas.
Quizás el más célebre de sus trabajadores “todólogos” fue Don Bus, quien curiosamente aparecía en el directorio del periódico en calidad de subdirector aunque sólo fueran tres, el otro empleado de la tan recortada nómina era Ernesto Galván Rocha quien a su vez se desempeñaba como corrector y reportero.
Aunque si bien es cierto que se contaba con la ayuda de las agencias nacionales, también era cierto que era un periódico que se editaba diario.
Bus era por así decirlo, el nombre artístico de Arturo Bustamante G. hombre de edad madura, complexión delgada de pelo abundante y cano, periodista de la vieja guardia que gozaba de toda credibilidad y que precisamente por eso le metió un susto de los mil demonios a Cancún con esa historia inventada de la Misteriosa Dama de Negro.
Nunca hubo tal misterio más que la triste realidad de una mujer viuda que venida a menos deambulaba por los rumbos de Puerto Juárez. Se había hundido en las drogas baratas y se dice que amanecía embarrada de resistol por toda la cara. Para cubrirse los efectos en el rostro utilizaba una gorra y un velo.
La mentira de Arturo Bustamante (Bus) y el Diario del Caribe llegó a tal grado que incluso se atrevieron a publicar un “retrato hablado”.
Creo su propio Medio
El otro célebre que habría de formar parte del equipo del Diario del Caribe fue el español Rafael del Pozo y Alcalá llegado a Cancún a principios de los años setenta.
Cuenta la leyenda que Rafael del Pozo, aburrido porque en Cancún no ocurría nada o casi nada, decidió crear su propio medio de comunicación, así que muy cerca de su domicilio (en la calle de Margaritas, Parque de las Palapas) instaló un equipo de sonido, altoparlante o megáfono y emprendió el inicio de la locución en Cancún aunque sólo fuera para un muy “selecto” público.
De cualquier forma la gente del rumbo se acostumbró a escuchar las “noticias”, chismes y hasta música gracias al arrojo del espontáneo “locutor” español.
Con el tiempo, Rafael del Pozo y Alcalá habría de convertirse en el primer director (a finales de los años setenta) de la televisión por cable, contratado por el ingeniero Eduardo Toledo para Canal 6 (hoy Canal 10).
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