* Utilizada para el chicle, también pudo haber sido base de contrabandistas

Existe mucha controversia sobre el origen de la actual avenida Kabah, cuyo nombre oficial es el de Rodrigo Gómez, en honor al extinto director general del Banco de México (en 1969) quien fue uno de los más firmes promotores de la creación de Cancún como destino turístico.

Ahí sobre la avenida Kabah, como sigue siendo conocida a pesar del cambio de nombre, existió una pista aérea de 400 ó 500 metros de largo. ¿Quién la construyó? Esa es una buena pregunta.

El cronista de Isla Mujeres, Fidel Villanueva Madrid asegura que esa aeropista fue construida por el empresario chiclero Francisco Polo Montes quien en 1942 mandó a hacer un par de pistas, una en Isla Mujeres y otra en Cancún, para el transporte, quizás, de la materia prima o para su uso personal.

Por su parte, Rubén Zaldívar Carvajal, quien en 1969 fuera investigador económico del Banco de México, comenta que esa pista fue construida por las compañías constructoras que en 1954 hacían la carretera federal que unió a Valladolid con Puerto Juárez. La carretera fue concluida diez años después.

Rubén Zaldívar dice que el transporte aéreo de refacciones para las maquinarias era muy necesario. “Ahí llegaron a bajar aviones DC-4 (de cuatro motores hélice).”

 

¿Contrabando en la Zona?

De pronto –subraya Zaldívar—esa pista fue clausurada  por órdenes de la V Zona Aduanal, con base en Puerto Juárez, pues se presumía que era utilizada para el contrabando (introducción ilegal de productos extranjeros). “Había mucho contrabando en la zona”, afirma nuestro entrevistado.

Al respecto, el cronista Fidel Villanueva confirma la presencia del contrabando por vía aérea. “Muchos aviones mexicanos venían de Belice cargados de productos”, y hace referencia al caso más conocido de la época: la presencia constante en Quintana Roo y Yucatán del actor y cantante Pedro Infante Cruz, de quien se presumía era contrabandista.

Pedro Infante habría de perder la vida, el lunes 15 de abril de 1957 en la ciudad de Mérida, a bordo de un avión tetramotor de TAMSA que él mismo piloteaba. ¿Habría Pedro Infante alguna vez aterrizado en la pista de la Kabah?..

Luego de ser clausurada esta aeropista la selva se encargaría de devorarla, hasta 1970 cuando la gente de Infratur (hoy Fonatur), encabezada por Antonio Enríquez Savignac, llega a Cancún y necesita un espacio para que pudieran bajar los aviones del Banco de México, especialmente un Grumman.

Rubén Zaldívar, conocido como El Negro, recuerda con detalles su respuesta de cuando le pidieron hacer esa pista: “Ya está hecha señor... ¿Y cómo lo sabes?, me preguntó Antonio Enríquez, porque yo la conozco, le contesté. Nos fuimos a buscar a Liborio Alcocer (ex chiclero y ex trabajador de la compañía que hizo la carretera a Puerto Juárez apodado El Diablo). Buscamos la cabecera de lo que era la pista: ¿Aquí es?... Si aquí es,  muy bien compadre pues échale desmonte  y... salió la pista.”

Pero el desmonte no era suficiente. Los nuevos requerimientos obligaban a que esa vía hecha de sascab, no sólo fuera nivelada sino también pavimentada.

Afortunadamente para la gente de Infratur no fue necesario caminar mucho.  Zaldívar recuerda cómo se encontró la solución: “Coincidió que por esos días estaba el ingeniero Manuel Castro López, El Chino, con su maquinaria en Puerto Juárez. El iba a cruzar a Isla Mujeres pero el ingeniero José García de la Torre (titular de la constructora Consorcio Caribe) habló con él y le ofreció tres veces lo que fueran a pagarle a cambio de que el trabajo se hiciera a la voz de ya.”

El otro protagonista de la historia, Manuel Castro, ingeniero de profesión, también recuerda este episodio: “Me platicaban que aquí iban a  hacer una ciudad, y como había visto muchos proyectos truncados pues la verdad no les creí nada. Esto era selva, ¡¡¡SEL-VA, SEL-VA!!!

“Yo estaba en Puerto Juárez con mi maquinaria esperando a la gente que me había contratado en Mérida. Se suponía que iba a Isla Mujeres a hacer unos fraccionamientos. Me habían pagado el flete pero no pasaban por mí. Yo esperaba noticias en Puerto Juárez porque era el único lugar que tenía teléfono de manivela, pero nada, entonces cuando el ingeniero García de la Torre me habló de construir un aeropuerto en medio de la selva pensé: bueno, la gente que me contrata no aparece, tengo mis máquinas paradas y si estos señores quieren hacer una locura ¡pues yo voy con ellos!

“Se necesitaba un equipo de trituración y me fui a Mérida a conseguir uno con un pariente. Siendo estudiante yo había trabajado en el aeropuerto de Mérida, y había hecho las ampliaciones del aeropuerto de Chichén Itzá, así es que tenía  información de la orientación de los cabezales…

“Me explicaron que se trataba de avanzar al máximo con el menor costo. El ingeniero García de la Torre me dijo: tenemos que hacer el aeropuerto más económico que hayas construido, así que nos pusimos a trabajar en abril de 1970.

“Había que buscarle la carpeta y la grava apropiada... la verdad es que ellos desconocían prácticamente de la existencia de un material que se llama sascab que te da mucha resistencia y sirve para muchas cosas, entre ellas para estabilizar terrenos, y dio la casualidad de que en esa zona de la avenida Kabah, hay una roca muy buena para cimentar lo que quieras.”

Rubén Zaldívar, quien a la postre se convertiría –dentro de sus múltiples funciones—también en el administrador de ese aeropuerto provisional recuerda que fue necesario hacer la pista de mil 200 metros, y posteriormente se le aumentó 300 metros más para que pudieran bajar los aviones DC-6 y los tipo Electro del Banco de México que ya eran aviones de 68 pasajeros.

 

Se fueron convenciendo

Manuel Castro platica que el dueño de la compañía Mexicana de Aviación, Crescencio Ballesteros le dijo al ingeniero García de la Torre, de quien era condiscípulo, muy buenos amigos, que sus aviones no iban a aterrizar en Cancún.

“Ballesteros y García de la Torre  estudiaron juntos; eran amigos desde pequeñitos, así que lo convenció para que viniera a Cancún. Un buen día nos dice ¡vénganse que les voy a presentar a un amigo que viene de México! Yo no sabía que él era el dueño de Mexicana, llegó y lo llevamos a pasear y vio que el aeropuerto no tenía calidad; por supuesto que no la tenía, si era exclusivamente provisional.

“Al final nos hizo un comentario: Esto no me late –nos dijo-- les hace falta mucho. En cierta forma el ingeniero García de la Torre lo quiso comprometer pero Ballesteros fue contundente y advirtió desde aquel momento: ¡Discúlpame Pepe, pero aquí no va a bajar ningún avión de Mexicana! 

“En realidad Crescencio Ballesteros tenía toda la razón: en todo el recorrido le habían presentado 23 kilómetros de proyectos y sólo dos o tres hoteles. Sin embargo poco a poco se fue convenciendo y hoy tenemos a un avión de Mexicana, subiendo o bajando, cada media hora.”

 

El Ultimo Despegue

El 5 de abril de 1975 se realizaba en la ciudad de Chetumal, la toma de posesión del primer gobernador constitucional de Quintana Roo, Jesús Martínez Ross. Para tal efecto, muchos invitados especiales, entre ellos diputados federales, optaron por venir a Cancún y de aquí hacer el transborde que los llevara a la capital quintanarroense.

Curiosamente a pesar de que el aeropuerto internacional ya estaba en operaciones desde una semana atrás, fue el antiguo aeropuerto, el de la Kabah, en donde se realizaban todas las operaciones de traslado a Chetumal.

Luis Arce Lara, entonces miembro del Comité Directivo Municipal del PRI-Cancún, recuerda lo que les pudo haber sucedido: “Nosotros teníamos una avioneta en el antiguo aeropuerto, y en el momento en el que estábamos volando más o menos a la altura de la actual desviación al aeropuerto, vimos pasar un avión de Aeroméxico que había salido de la pista internacional. ¡Pasó frente a nosotros!.. si nos hubiéramos adelantado unos segundos hubiéramos chocado irremediablemente con él. Eran como las 12 del día”.

Este, habría de ser el último vuelo que partiera de la aeropista de la Kabah. A partir de esa fecha (5 de abril de 1975) se cancelaron todos los vuelos del antiguo aeropuerto.